Adblock Plus: ¿Futuro o ruina de la publicidad online?

La publicidad en Internet puede ser a menudo invasiva, molesta, abundante de más y, como consecuencia de todo esto, contraproducente en sí misma. Ahora bien, sin su existencia apenas habría webs. Y en mitad de esa disyuntiva apareció hace ya diez años Adblock Plus, una extensión que permite al usuario navegar sin que aparezcan anuncios en su pantalla.

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Seguro que más de una vez te has encontrado en una web con tantos banners que te costaba encontrar lo que realmente andabas buscando allí, ¿verdad?

Como era de esperar, esta aplicación gratuita, personalizable por filtros y disponible para la mayoría de navegadores, fue recibida con los brazos abiertos por usuarios de todo el mundo (más de 100 millones en la actualidad), mientras que los medios de comunicación digitales, las webs que viven en su totalidad o en parte de la publicidad y los anunciantes empezaron a ver su futuro seriamente amenazado.

¿A ti qué te parece? ¿Te la instalarías (si no lo has hecho ya) o consideras que es condenar a la desaparición a los sitios que visitas?

El proyecto de publicidad aceptable de Adblock Plus

Eyeo GmbH, la compañía creadora del indiscutible rey de los bloqueadores de publicidad, ha sido criticada por usar lo que muchos consideran tácticas de extorsión, al cobrar a los que ellos llaman “grandes entidades”, como Google, Microsoft o Amazon, a cambio de incluirles en su llamada lista blanca, es decir, aquellos sitios cuyos anuncios sí da la opción de ser vistos, en teoría siempre y cuando no los considere molestos.

¿Cuáles son sus criterios a la hora de determinar si son o no intrusivos? Los atribuye genéricamente a lo acordado por sus propios usuarios y sostiene que jamás se podrá comprar el acceso a la lista blanca. Por decir, es que te dicen hasta el tamaño, el formato y la colocación que han de tener tus anuncios.

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La definición de “publicidad aceptable” como opción a elegir en su herramienta responde a “anuncios no animados, identificados claramente como tales y que no interrumpen, por ejemplo, la lectura de un artículo”.

De todas formas, el software sigue ofreciendo la posibilidad de bloquearlo todo a quien así lo desee, incluyendo anuncios de vídeo de Youtube, publicidad de Facebook, pop-ups, pop-under, etcétera. También permite desactivar los botones de redes sociales de las webs, el malware y el seguimiento del “retargeting”.

De hecho, no se cortan un pelo y sugieren que si todo el mundo activase la opción de no ver nada, los anunciantes “tendrían un incentivo para crear mejor publicidad”.

No obstante, según datos del propio Adblock Plus, sólo una de cada cuatro personas que usa su bloqueador es partidaria de no ver absolutamente ninguna publicidad. El resto de los usuarios acepta ver anuncios no invasivos con el fin de ayudar a la supervivencia de las webs que visita. No todo está perdido, todavía se puede tener fe en la humanidad 😉

Las respuestas de los anunciantes y los medios

Ante una situación tan delicada, que se ilustra con unas pérdidas por valor de 22.000 millones en ingresos publicitarios en 2015 a causa de Adblock Plus, a los medios, startups, webs y anunciantes no les queda otra que reaccionar. Las respuestas están siendo tan diversas como distintas en efectividad.

“La publicidad ha muerto, y la publicidad la ha matado”, titulaba un visionario artículo publicado allá por 2013 por fastcompany.com.

IAB Spain, la asociación que representa al sector de la publicidad y la comunicación digital en España, entonó el mea culpa y ha planteado un programa denominado LEAN (Light-Encripted-Ad Choice Suported-Non Invasive Ads) con el objetivo de conjugar los contenidos comerciales con una buena experiencia del usuario, y así evitar la propagación de los “adblockers”.

Todo este sistema pasa necesariamente por abandonar los malos hábitos que han llevado a este callejón, y por una decidida apuesta por la creatividad.

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Muchos medios digitales, en mitad de la tormenta de la crisis económica y sin un modelo de negocio claro, abrieron la escotilla al todo vale y todo cabe en su afán por ganar dinero como fuera, creando en muchos casos una descomunal contaminación publicitaria en sus páginas.

En los dispositivos móviles, por ejemplo, ya no es sólo que la saturación de anuncios se convierta visualmente una feria de luces y colores parpadeantes, sino que afecta directamente al tiempo de carga de la web y, por tanto, al consumo de datos, o lo que es lo mismo, al bolsillo del usuario.

Cuando uno cae en estos detalles la solución del adblocker resulta, vista desde la piel del usuario, casi una bendición aunque ello suponga que paguen justos por pecadores.

Ahora toca revertir eso mediante métodos como la llamada publicidad nativa, que se integra mimetizándose en el ecosistema de cada web; el uso del Big Data para campañas más específicas y bien dirigidas; o la concienciación del usuario pidiéndole que desactive el bloqueador cuando visite tu página. Que te incluya en su lista blanca particular, vamos. El mensaje suele ir acompañado de un recordatorio explicándole que sin publicidad la viabilidad de tu sitio web es nula.

De poco ha servido este sistema de disuasión, ya que no han tardado en surgir los “anti Adblock killers”, que evitan la activación de este script. En la selva que es Internet no faltan tampoco quienes ofrecen una aplicación que al instalártela evita que el Adblock oculte tu publicidad, pero a cambio de incluirte algún anuncio. Más madera.

Otras de las soluciones adoptadas está siendo la implementación de un modelo freemium, por el que el usuario realiza un pago a cambio de acceder a los contenidos sin publicidad, como es el caso de Spotify.

En el extremo más radical, la medida de bloquear el acceso a tu web a todo usuario que cape tu publicidad tampoco parece resultar nada fructífera para quienes la han puesto en práctica.

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Y entonces el bloqueador de publicidad vendió publicidad

Hace escasas fechas se supo que Adblock Plus, en un giro de guión ¿inesperado? iba a lanzar su propia plataforma de comercialización de publicidad. O lo que es lo mismo: poner el zorro a cuidar de las gallinas. La decisión llega tras una batalla con Facebook, que logró neutralizar la acción de los bloqueadores publicitarios.

Si bien en un principio Google y AppNexus se iban a embarcar en esta nueva aventura de Adblock Plus, la gran polémica suscitada en torno al sinsentido de que un bloqueador de publicidad venda publicidad ha hecho que salten del proyecto, obligando a posponer su lanzamiento, en principio, hasta este mes de diciembre.

Según Adblock Plus, habría ya cerca de un millar de editores interesados en su proyecto de compraventa de anuncios online no intrusivos, que lleva por nombre Acceptable Ads Exchange.

El concepto es simple: la web que contenga anuncios agresivos puede sustituirlos por otros que no lo sean a través de su “marketplace”. El 80% de los ingresos sería para el medio y el 20% restante para los intermediarios, del que un 6% sería para el bloqueador.

Por si no hubiera rizado suficiente el rizo, Adblock Plus ha mostrado recientemente publicidad en su propia página de bloqueo comercial. El anunciante ha sido Netflix y lo ha hecho para promocionar la serie “Black Mirror” con el siguiente mensaje: “Hola, usuario de bloqueador de anuncios. Tú no puedes ver el anuncio, pero el anuncio puede verte a ti. ¿Qué hay al otro lado de tu espejo negro?”

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Al margen de si son ética o moralmente reprobables sus actuaciones -los tribunales de momento ya le han dado la razón varias veces-, la visión de juego de Adblock Plus no se la puede negar nadie.

Veremos qué pasa. ¿Te apuntarías a esta nueva plataforma comercial o prefieres las alternativas ya conocidas?

PaulaGuzman
Periodista, copywriter web y marketer de contenidos. Responsable de www.enredandoporlared.com. Siempre escribiendo y buscando historias…

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