La posverdad y las noticias falsas: cómo estar bien informado

La posverdad y las noticias falsas: ¡Qué no te la cuelen!

Habrás oído hablar mucho en los últimos meses de la posverdad. Al mismo tiempo, también habrás comprobado que proliferan cada día más las noticias falsas, a veces hasta en medios de comunicación de renombre.

La tormenta perfecta formada por la globalización, la crisis económica mundial y la del modelo del periodismo tradicional frente a las nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación, ha dibujado un panorama en el que casi se diría que para informarse bien hay que estudiar.

Vamos a profundizar en este problema que trae de cabeza a medio mundo, mientras que el otro medio vive inmerso en la la felicidad anestésica de la posverdad.

¿Qué es eso de la posverdad?

Aunque lo leerás en otros sitios escrito «postverdad», la Fundéu ha recomendado escribir «posverdad». Hablamos de la que fue elegida como «palabra del año» en 2016, que viene a definir aquellas situaciones en las que «los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal».

Un neologismo más para rebautizar algo que no es nuevo: la manipulación populista, la propaganda, el engaño encubierto…

Las mentiras de Trump

Dos de los acontecimientos históricos recientes que necesitaron acuñar una palabra propia para poder asimilarlos sin necesidad de leer una tesis doctoral fueron el Brexit y la victoria de Donald Trump. Pero hay decenas de casos. A diario. En cualquier parte.

¿Entonces la posverdad está más cerca de la verdad o la mentira? Depende. Y no es una respuesta a la gallega. Estamos ante hechos que son irrefutablemente reales, pero que para llegar a serlo han puesto en juego a las pasiones por encima de la razón.

En otras palabras, como bien explicaba un artículo de El País, la posverdad no son otra cosa que «expresiones de rebelión» ante algo que se supone guiado por el sentido común o por la lógica. El «caballo de Troya» que destroza las concienzudas conclusiones de un estudio de Big Data o que por contra, quizá, confirma sus pronosticadas excepciones.

En la sociedad actual podemos asistir a realidades ficticias, o para entenderlo mejor, verdades que son fabricadas. Esto, que dicho así parece muy filosófico, lo vamos a ver mejor con este ejemplo en vídeo de alguien que te sonará mucho:

Las noticias falsas en la era de Internet

La reflexión de Chuiso en este vídeo es tan cierta como demoledora. Los medios de comunicación, en la carrera por ser los primeros en este mundo tan digitalizado y acelerado, olvidan a menudo dos de sus principios básicos: contrastar las noticias y manejar fuentes fiables.

Las redes sociales se han convertido en una rica cantera que no deja de producir noticias, en tanto que la gente está allí, en ellas, cada vez más tiempo gracias al móvil, y ahora el periodista no tienen que salir tanto a la calle en busca de lo que ocurre. Basta con echar un vistazo a Facebook o a Twitter para saber lo que se cuece.

Pero en ese continuo flujo de historias hay muchas que no son verídicas y, por tanto, no deberían tener el marchamo de noticias. Y el «experimento» de Chuiso es solamente un ejemplo puntual.

Jugando al equívoco por dinero, poder o notoriedad

En España hay cada vez más páginas web que por sistema juegan deliberadamente al equívoco, ofreciendo noticias falsas con el fin de obtener el máximo número de visitas y, con ellas, ingresos por publicidad de Google Adsense y otras plataformas de anuncios.

Pero no sólo es el dinero: la notoriedad y la influencia política son los otros posibles móviles más habituales.

El humor, lo rocambolesco y lo increíble se han convertido en la correa de transmisión favorita de la viralidad, el santo grial de los fakes.

Si bien hay casos de portales donde se avisa de que estamos ante noticias de humor, y se ataja a la mínima cualquier posible duda o malinterpretación de sus lectores, son los menos.

Los más son los que con toda la intención hacen caminar sus noticias falsas por la cuerda floja, ya no sin importarles que no haya red debajo, sino promoviendo que caigan para expandir el bulo a cuantos más incautos mejor.

Web de noticias de humor vs noticias falsas

El papel de los medios de comunicación ante los bulos

Todo lo anterior no sería muy grave de no existir ese altavoz ensordecedor que son las redes sociales, donde a día de hoy se confunde lo cierto con lo inventado, la noticia con el bulo o el simple rumor.

En ese juego, y ahí está el gran problema, entran muchos medios de comunicación, desde los más grandes a los más pequeños.

El clic fácil, las audiencias millonarias de los que prefieren ver la «noticia» de la última tontería de Leticia Sabater antes que la crónica financiera sobre una decisión que les va a afectar a su bolsillo, están pervirtiendo la ya de por sí denostada imagen de los periodistas. En muchos casos ya no solo con su vista gorda, sino con su connivencia.

El marketing de contenidos, que está muy bien para lo que es, ha sido adoptado sin pudor alguno por el periodismo, sobre todo el digital pero también el resto, pues ha visto en él una herramienta poderosísima para llevarse el gato al agua. A menudo para infoxicar con posverdades.

¿Una solución para la infoxicación de posverdades?

Mezclamos aquí estos dos conceptos que perfilan bien el momento actual. La infoxicación de posverdades. Una saturación de noticias que no lo son, camufladas entre otras que sí.

¿Cómo filtrarlas? ¿De qué manera saber que lo que nos están contando es verdad de la verdadera y no posverdad? ¿Cómo no pasarse de frenada y convertir ese control preventivo en una censura que cercene la libertad de expresión?

En primer lugar la pelota está en nuestro propio tejado. La adquisición de una conciencia crítica que ayude a dilucidar la paja del grano difícilmente llegará si no es estudiando o formándose.

El éxito de la posverdad está en saber tocarnos la fibra, haciéndonos creer que lo que nosotros pensamos o sentimos es lo correcto, cuando no necesariamente siempre es así.

Al margen de este aprendizaje personal, tanto los medios como las propias redes sociales están reaccionando. No sólo en España, sino en otros países de Europa.

Parecen haberse dado cuenta del peligro de dejar en manos de algoritmos las decisiones sobre lo que es importante y lo que no, pero sobre todo, de lo que es cierto sobre lo que es falso.

Noticias falsas en Facebook

Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, anunció una serie de medidas para evitar la difusión de noticias falsas a través de su web, entre ellas colaborar con los medios de comunicación de calidad para primar sus contenidos.

Fue tras la victoria de Trump, que muchos atribuyeron a los libelos que circularon por los muros de los perfiles de millones de personas en Estados Unidos.

En la misma línea se ha expresado también Google, que quiere impedir a las webs de noticias falsas recibir publicidad para acabar con ellas por inanición. Los resultados de momento son inciertos y sólo el tiempo dirá.

Y a ti, ¿cuántas veces te la han colado? ¿Qué solución crees que hay para este problema?

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